“Hoy tenemos la posibilidad de tener mejores escritores, pero con menos gente que sepa leer y escribir”

Entrevista al escritor

Entrevista al escritor Cristian Antonio Larsen

Por Juaníbal Reyes Umbría

Cristian Larsen es conocido por escribir para la memoria, la identidad de nación y los personajes históricos domésticos; todos ellos se muestran en el tejido narrativo. Es autor de la obra Raúl, Arwen y las Malvinas (Senzala, 2018), novela en la que no abandona la parábola de una historia que se va tejiendo a manera de enigmas descifrados.

Hace de la escritura su modus vivendi, y esto, junto con sus vivencias infantiles y juveniles en la Argentina herida por la guerra, han marcado su obra que trata lo más profundo y bárbaro de la naturaleza humana: colonización, falsedad, desigualdad y desmemoria.

 

Háblanos de tus inicios. ¿Cómo incursionas en la literatura?

Desde muy chico me apasioné por leer libros. Pasé muchas noches y madrugadas leyendo las aventuras clásicas. Al crecer, crecieron conmigo mis gustos y el deseo de escribir que continúan hasta hoy. En los últimos años los medios electrónicos me permiten ambas tareas con mayor facilidad.

 

En tu novela, Raúl, Arwen y las Malvinas, tocas el tema de la búsqueda por la identidad perdida, por modificar el destino y redibujar el pasado; esto, para el trasfondo de una historia de amor fraternal. ¿Qué te lleva a incursionar en este tema de la literatura?

Nací en 1957, en La Plata, Argentina. La profunda convulsión social, política y cultural de mi país en la década del 70 tuvo una gran influencia en mi pensamiento. La represión de los gobiernos militares incluyó torturas, muertes, miles de desaparecidos, y una inmensa cantidad de bebés apropiados a padres que nunca más aparecieron. La sociedad quedó con heridas muy profundas, y desde hace muchos años, el país ha perdido el rumbo y su identidad. Por ello, la búsqueda de la identidad personal y la colectiva, me parece el tema más importante para desarrollar como escritor argentino. Además, desde siempre me ha acosado una pregunta: ¿Qué es el tiempo? Explorar el tiempo como alternativa para enfrentar distintas realidades. Es el punto de vista que utilizo en esta ocasión.

 

¿Los personajes de la historia forman parte de micromundos diferentes dentro de la sociedad en la que habitan?

Sí. Es un buen análisis de los personajes; sus realidades son muy diferentes, pero creo haber ido más lejos con la descripción para la obra en el comienzo:

“…El viento grita pa´ fuera, solo.

Los hombres gritan pa´ dentro, todo.

Y si hay alguno que quiera hacer lo mismo que el viento…

Verá que pronto ha de verse, solo.”

 

Como tema te centras en la guerra que Inglaterra y Argentina libraron en su momento. ¿Hasta qué punto estás de acuerdo con Raúl y su búsqueda, con sus preguntas, su visión de país?

Me identifico más con su padre, Carlos, por un tema generacional. La búsqueda de Raúl no es más que el legado de la generación de su padre. Pero ambos coinciden con la búsqueda del amor y su visión del país. Al igual que yo.

 

La Agencia te cataloga como un escritor ganado para la esperanza. En la literatura latinoamericana esto debe ser la primera bandera a enarbolar, ¿cómo percibes que te califiquemos de esta manera?

Es un halago y una sorpresa.

En mis escritos, y en mi vida, la esperanza es algo muy importante. Quiero poder transmitirla de igual forma que la siento: con trabajo, con perseverancia, y aunque aparezca bajo una máscara de tristeza, está allí, latiendo, viva.

Al igual que una samba brasilera, mi tristeza tiene siempre una esperanza.

Como decía Vinicius: “La vida es el arte del encuentro entre tantos desencuentros de esta vida”.

Si logran encontrar en mí la esperanza, entonces siento que hice bien mi trabajo.

 

Mira: desde tu perspectiva, ¿qué rumbo está tomando el oficio de escribir en este cambio de época? ¿En dónde crees que estamos?

Los últimos años la tecnología ha dado a los escritores excelentes herramientas para trabajar, al igual que un mejor acceso a la información a través de Internet.

Aunque ambos elementos hacen el oficio del escritor algo mucho más sencillo, el publicar se ha convertido en algo casi imposible dado el poder de los grandes grupos editoriales, ellas señalan cuáles son los autores preferidos y cuáles las identidades a seguir. Por ese motivo la existencia de editoriales independientes es tan importante. Creo en ellas como la única posibilidad de escuchar distintas voces dentro del ámbito literario.

De todas formas, mi preocupación está en otro sitio. La injusta distribución de la riqueza en el mundo hace que la brecha entre ricos y pobres se haga cada vez más grande, y con ello aumenta el hambre y la población analfabeta.

En mi país, la implementación de políticas neoliberales agrava esta situación y en la actualidad hay más niños sin acceso a la educación.

Hoy tenemos la posibilidad de tener mejores escritores, pero con menos gente que sepa leer y escribir.

 

¿Qué tipos de géneros literarios prefieres leer y cuáles recomendarías?

A través de los años he leído todo tipo de géneros y autores. Tolkien, Cortázar, Bioy Casares, Alfonsina Storni, Tolstoi, Maupassant, Allan Poe, Bradbury, Chejov… Una lista interminable de escritores de todas las épocas. Ahora navego entre la novela histórica y la de ciencia ficción, y es que me gusta explorar el tiempo en ambas direcciones. Si tuviera que recomendar, me inclino por la ciencia ficción, ya que nos da la posibilidad de soñar, de imaginar nuevos mundos y nuevas posibilidades de crecer.

 

¿En tus próximos proyectos seguirás explorando el tema de quebrar los días monótonos, los hechos del trabajo rutinario y actividades cotidianas? ¿Qué nos puedes adelantar sobre tu próxima obra?

No, no. Nada de personajes acosados por la rutina; ese fue el pretexto para el “salto” de Raúl en la historia, y aunque la obra está pensada como una trilogía, en la cual los personajes cambian en el tiempo, no pretendo continuarla, al menos por ahora.

Tengo dos novelas en las cuales estoy trabajando. Me gusta escribir sobre una idea principal enmascarada sobre otra que aparece a primera vista. Así, Doble homicidio es un thriller policial que me permite hablar de política y En busca de Federico es una novela de aventuras futuristas, como homenaje a tantas horas de felicidad de pequeño, en la cual analizo la identidad de mi país.